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Hoy en los tiempos de la Sociedad del cansancio y la prisa podemos apostar a construirnos momentos de lectura vía redes, momentos de comunidad.
Quien lee no está solo, ni vencido, conserva la suficiente convicción de que aún hay para hacer y que la libertad es imposible de ser arrebatada.
Leer, leernos, contar, contar con uno y con el otro, construye alternativas a la rutina, a la in-creencia, al anonimato, a lo impuesto.
Así “Te leo, te cuento” empieza con  amigos leyendo, dejando audios y textos con el propósito de alcanzar al vecino, para recibir nuevos autores, para sostener que con la letra y la voz nunca nos robaran la libertad.

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Acerca de mi

Hola, soy María José Bozzone, Majo para los amigos. Nací en 1966 en Buenos Aires, leer y escribir fueron las únicas habilidades que fluyeron sin esfuerzo, ni educación.
Aún recuerdo el delicioso placer de dar vueltas las páginas de un libro mientras descubría el sentido de las letras, como un primer acto de rebeldía al olor dictatorial de la época.
Leer también fue olfatear el papel y sentir la calidad de las hojas, restarle pesadilla a la noche, resistir los muros familiares, vivir otras historias, construir los puentes para ir al mundo, incorporar la diversidad y así encontrar amigos.

En la adolescencia la lectura pasó a ser puente para nuevas amistades. Arrancada de lo escolar, fue protagonista de tardes con amigos y ese hábito-placer-acción se trasladó por los años.

Cruzó ámbitos de trabajo, espacios comunitarios, escenas domingueras. Leer con otros, escucharnos las voces, recrear el texto con la tonalidad y los gestos, darnos un tiempo. Si ‘te leo” un texto, nos damos el tiempo a que la palabra salte de la hoja y convertida en voz se te acerque al oído y te recorra el alma y las tripas.
Y una lectura trae recuerdos, otras lecturas, descubrimientos, otras realidades y así lo maquinal se interrumpe y lo imposible queda un poco más reducido.

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